primer periódico hiperlocal en España | año VII | 8 de diciembre de 2016
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Guerra al ruido y al botellón en la calle del Acuerdo

Algunos vecinos de la calle del Acuerdo afectados por los niveles de ruido nocturno que  hay en esta vía se están organizando para denunciar lo insotenible de una situación que les impide descansar en sus casas. Hasta el momento, habían protestado individualmente sin éxito alguno. Ahora reman todos a una. La primera de las acciones que están llevando a cabo para lograr su objetivo es grabar y publicar en vídeo lo que han de aguantar a diario.

Como puede verse en el vídeo-denuncia, estos vecinos culpan principalmente al centro social ‘okupado’ del Patio Maravillas del ruido nocturno y de los botellones que se organizan en la calle. Por una parte, les acusa de realizar actividades, como conciertos, para las que el edificio ‘okupado’ no tiene espacios bien acondicionados pero, sobre todo, les responsabiliza de no hacer lo suficiente para evitar que muchos de los usuarios del Patio, al cierre del mismo por la noche, se queden en la calle bebiendo, gritando o cantando bajo los balcones de los vecinos que tratan de conciliar el sueño.

Otros de los afectados por este ruido son los estudiantes de la residencia universitaria del Divino Maestro, situada enfrente del Patio. Sus responsables reconocen el problema pero están tan hartos de hablar sobre el mismo sin lograr una solución que, de momento, se mantienen al margen de la lucha vecinal.

patio2Uno de estos vecinos cuenta que hace dos años, cuando se enteró de que el número 8 de la calle del Acuerdo -un antiguo colegio que llevaba años abandonado a su suerte- había sido ‘okupado’, se alegró. “Pensaba que iba a ser bueno para el barrio, que la zona iba a dinamizarse social y culturalmente”, afirma. De aquella alegría hoy no queda nada. No es que no reconozca lo positivo de muchas de las actividades que se realizan en el Patio sino que el ruido que generan otras lo han llevado a no poder aguantar más. “Que conste que no estamos en contra de la ‘okupación’, sólo queremos dormir tranquilos. El Patio va a acabar cerrando por la incapacidad de controlar a sus usuarios, por no cumplir los puntos del  ‘Pacto de Convivencia’ que acordamos”.

Se incumple el ‘Pacto de Convivencia’

Al hablar del ‘Pacto’ los vecinos se refieren a un principio de acuerdo hilvanado el pasado junio y que desde la Asamblea del Patio Maravillas se ofreció a los vecinos para tratar de minimizar las molestias que les pudieran ocasionar. Básicamente era un compromiso que implicaba acabar con las actividades en el edificio a determinadas horas de la noche y desplegar carteles pidiendo respeto al descanso vecinal al cierre del Patio.

Según demuestran los vecinos con sus grabaciones y hemos podido comprobar, durante el verano los horarios de cierre se han relajado y de los carteles nada se ha sabido. De aquellas buenas intenciones sólo queda una petición de respeto a los vecinos colgada en un apartado sobre convivencia en la web del centro ‘okupado’.

El Patio reconoce errores y se abre al diálogo

Este periódico se ha puesto en contacto con los portavoces del Patio, que  han reconocido que siguen tratando de encontrar una solución al problema del ruido, que están dispuestos a reunirse con los vecinos para hacer posible la convivencia y que, tras ver el vídeo-denuncia vecinal, “hay quejas justificadas como las del ruido o la de los botellones“. Sobre las concentraciones de gente que se queda en la calle tras el cierre del Patio, matizan: “En ese caso no es culpa nuestra, pero a lo mejor no hemos hecho todo lo posible por frenarlos”.

Acusaciones, desconfianza y… ¿diálogo?

Los vecinos, pese a declararse “desencantados y engañados” con los responsables del Patio tampoco se cierran a volverse a reunir con ellos y dicen estar dispuestos a “tragar” con lo pasado en aras de una resolución del problema. Sin embargo, la situación es complicada. Ambos han cruzado graves acusaciones y en cualquier momento la cosa puede empeorar en un clima de desconfianza como el que se vive en la calle.

Los vecinos no quieren mostrar sus rostros públicamente porque dicen temer por su integridad física una vez que ya han “recibido insultos y amenazas”; el Patio, sin llegar a señalar directamente a alguno de estos vecinos insinúa que alguno podría estar detrás de acciones como la que en la madrugada del 2 al 3 de este mes acabó con los bomberos apagando un fuego provocado con gasolina en la cabina telefónica de la fachada del Patio. Unos y otros niegan la mayor sobre estos asuntos.

¿Qué hace la Policía?

El botellón en Madrid está prohibido por ley. ¿Qué hace la Policía al respecto?

Los vecinos aseguran que en dos años han efectuado más de 500 llamadas a la Policía denunciando el excesivo ruido a deshoras y que sólo en cinco ocasiones han sido atendidas las reclamaciones presentándose agentes en la zona, sin más actuación. También han presentado 7 quejas -sin respuesta- en la web del Ayuntamiento y realizado 5 denuncias a la Policía, que nada a dicho o hecho al respecto.

¿Pueden las autoridades madrileñas mantenerse al margen de un conflicto cuya existencia conocen? ¿Deben mantenerse al margen?

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