primer periódico hiperlocal español | año VIII | 23 de noviembre de 2017

Parsec: “Malasaña siempre ha sido un barrio de graffiti y, por lo que veo, siempre lo será”

El autor del segundo premio de ¡Pinta Malasaña! 2017 habla de sus recuerdos como artista urbano en Malasaña, de lo difícil que se ha puesto el barrio para los artistas y de lo que más le gustó del evento

Parsec! en el cristal del Madklyn durante Pinta Malasaña | PATRICIA TARO

Malasaña conoce a Parsec! desde los tiempos del Fotolog. De cuando era vecino e iba regalando sus cuadros por las paredes y recovecos del barrio. Ahora, con residencia en un distrito de la periferia, se prodiga menos por el centro. Pero cuando vuelve deja huella. Lo hizo en Pinta Malasaña 2016 y lo volvió a repetir en la segunda edición de este festival, celebrada el pasado 23 de abril. Tan bien fue la cosa que acabó recibiendo el segundo premio del certamen por su espectacular obra sobre el cristal del bar Madklyn. Su propuesta no sólo le valió el reconocimiento del jurado, sino también del numeroso público que le vio crear en directo durante todo el día en la calle San Andrés.

Charlamos con Antonio Feliz (Parsec!) unos días después del evento para felicitarle por su obra Sound Parsec! y para que nos cuente sus impresiones sobre el festival de arte urbano, sobre Malasaña y sobre el estado del graffiti en general.

Somos Malasaña: ¿Qué supuso para ti Pinta Malasaña 2016 y por qué te animaste a repetir?

Parsec!: Disfruté mucho el año pasado, la experiencia fue buena. Además, siempre le he tenido cariño a Malasaña, porque viví allí unos años bastante interesantes, del 2001 al 2011. El barrio en sí era más interesante y los precios de los alquileres eran más bajos. Al final se notó mucho la subida y, unido a tener niños, muchos artistas tuvimos que salir de allí.

Tu propuesta consistía en indagar en la historia del espacio que se te asignara para intervenir y a partir de ahí crear tu dibujo. La organización te comunicó que podrías pintar el cristal del Madklyn…

Empecé a pensar lo que yo podía establecer y lo que podían ofrecerme. Hasta no tener el lugar no podía decir ni hacer nada. En el momento en el que me dijeron que me tocaba el antiguo Garaje Sónico… fue muy fácil. Casi se puede decir que me crié ahí. Yo era de los habituales, de la parte del fondo, donde se pinchaba música indie. El hecho de que me asignaran el Madklyn hizo que hubiera sinergias positivas. Ese día coincidieron cosas muy buenas.

Háblanos de tu obra final, que titulaste Sound Parsec!

Es un cristal narrativo, que cuenta de arriba a abajo la historia de la música, de alguien que comienza en el mundillo hasta que acaba, tumbado en la cama. Aunque también podría ser la historia de una noche. Está compaginada por una especie de danza de personajes que van bajando por el cristal y adornada con pequeños elementos del mundo de la música.

Había preparado un boceto que me cuadró milagrosamente en el cristal. Y después incluí algunos dibujos más hasta hacer unos cuarenta. Los empecé a las 10 y, aunque pensaba que me llevaría menos tiempo porque pinto más o menos rápido, los acabé terminando casi sin parar a las 17 horas, justo antes de que empezara a pegar fuerte el sol.

Vista general del cristal intervenido por Parsec! durante Pinta Malasaña | RAQUEL ANGULO

¿Cómo recibió el público tu intervención?

Muchos amigos se pasaron a saludar. Y también mucha gente que yo no conocía. Fue agradable, sobre todo al principio, cuando era mucho más fácil charlar porque había mucho menos público. Al final del día me tuve que concentrar en cuadrar las cosas, así que eché de menos poder hablar con todos los que vinieron a esas horas. Me hubiera gustado poder parar más tiempo, conversar, pero el evento se celebra en un solo día y tienes que hacer todo lo que puedas.

¿Te dio tiempo a ver algo del resto del evento? ¿Qué obras/autores te sorprendieron?

Me dio tiempo a dar una vuelta a la manzana. Lo de Sue975 me gustó mucho, por supuesto. Otra cosa que me llegó al corazón y me encantó es que Chusky se hiciera el muro de Juan Pujol. Todo el mundo sabía que él había pintado allí siempre y fue una suerte que volviera para hacerlo entero.

Del resto me gustaron mucho los que intervinieron sobre el Freeway: tanto los de la parte de la Corredera –Son3k, DemeseOne y Juanito Ilógico– y el de Digo Diego, que estaba muy bien estructurado –pisó el lugar donde pintó Parsec! en 2016-. Además, me llamó la atención un tigre bastante grande con un trabajo muy minucioso y muy increíble –ejecutado por El dios de los tres– y los que tejieron en la plaza –Cova Ríos y Tejelaraña-.

¿Recordaste algo de tu pasado, cuando dejabas obras en las paredes de Malasaña?

Un momento de la intervención de Parsec! | PATRICIA TARO

Eran otros tiempos, cuando hubo una explosión de vida en el barrio, con mucha actividad en las plazas… Malasaña tenía algo especial, con artistas como Eltono, Redmed o 3ttman pintando en sus calles. Ese algo especial aún queda en algunos lugares gracias a gente que mantiene el mismo espíritu, en determinadas tiendas o en locales como el Madklyn. Ese es el espíritu que el domingo de ¡Pinta Malasaña! se despertó otra vez. Lo había olvidado.

¿Sabes si queda algo de tu obra en alguna calle?

De los cuadros que solía colgar no queda nada. Creo que todavía hay algún tag por ahí y algunas pegatinas. Pero es que el arte urbano de Malasaña se está renovando continuamente.

¿Se ha puesto imposible para los artistas vivir y pintar en Malasaña? ¿Se debería potenciar desde la administración que vuelvan estos movimientos?

Se han tenido que ir casi todos. El espacio de la calle Noviciado (Noviciado 9) era el último que quedaba. Los propietarios querrán ganar más dinero y especulan con los precios. Y eso acaba afectando, claro. En mi caso, ahora vivo en Moratalaz, donde los precios son más asequibles, de momento.

Creo que la administración no debería dirigir los movimientos artísticos. Potenciar la creación sí, pero no dirigirla hacia un punto determinado. Gestionar la cultura de esa forma puede quitarle espontaneidad. Probablemente surjan más movimientos en otros lugares de Madrid, se diseminarán. Pero tal vez no en Malasaña o Lavapiés, que más o menos siguen la misma dirección. Quizás en Lavapiés tarde más porque es un barrio más peleón.

En este ¡Pinta Malasaña! se han creado impactantes obras sobre cristales, paredes, suelos, bolardos, vallas y bancos, entre otros elementos… ¿es ese el camino para los festivales institucionales de arte urbano? ¿serviría para superar el conflicto existente con parte del graffiti debido a las intervenciones sobre cierres?

Es bueno combinar diferentes espacios en este tipo de festivales, aunque la polémica de pisar los cierres siempre va a estar ahí. El graffiti ilegal reivindica que la calle es de uso público, un espacio de libertad. En ese sentido hay propuestas que son espontáneas y que tienen mucha frescura: Malasaña siempre ha sido un barrio de graffiti y, por lo que veo, siempre lo será. No se puede prohibir. A mí me gustan los dos aspectos -el legal y el ilegal- y lo respeto.

Lo que sí que ha cambiado es el tema de las multas, que han subido enormemente. Por eso ahora es más difícil pintar sin permiso. Pero de alguna forma eso tampoco lo detiene. Tal vez sea por la propia idiosincracia del barrio, por ser una zona de jóvenes, de salir. La gente que pinta en la calle se va a ir renovando, por eso hay cosas contra las que no se puede luchar: el graffiti, aunque no guste, es una muestra de vida, de algo que está activo. Es como un lenguaje de las paredes, no es solo una firma que destruye. Hay algo más allá y, si lo piensas, tiene incluso un sentido social.

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Parsec: “Malasaña siempre ha sido un barrio de graffiti y, por lo que veo, siempre lo será”

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